Templo de Eros

Encuentro con el cuerpo y sus símbolos


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El Pole Dance o baile en barra es una disciplina que se remonta a la Inglaterra de los años 80 y cada vez tiene más adeptos. – Javier Robledo Vico

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Cuando pensamos en Pole Dance, quizá nos vengan a la cabeza los famosos streptease que tienen lugar en muchos bares o discotecas, sin embargo cada vez tiene más practicantes que se lo toman como un deporte o un hobby e incluso forma parte de la oferta de muchos gimnasios. Se trata de un baile cuyo elemento principal es una barra vertical fija sobre el que el bailarín o bailarina realiza su actividad. Sigue leyendo


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El pasado mes de febrero se celebró en Buenos Aires el “tetazo” – Carlos Cué y Mar Centenera

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Centenares de mujeres exigen la legalización del topless en Argentina con un ‘tetazo’ en Buenos Aires La movilización llega después de que 20 policías expulsaran a tres bañistas por mostrar sus senos

 

Si alguien tenía dudas de la fuerza del machismo en Argentina solo tenía que acercarse este martes al Obelisco, en el corazón de Buenos Aires. Unas decenas de mujeres mostraban sus tetas para exigir que se legalice el topless. A su alrededor, dos centenares de hombres se subían a los jardines para poder verles los pechos, algo tabú en Argentina, mientras ellas gritaban “afuera los machos”. Tres adolescentes treparon al mástil de una bandera para poder ver mejor las tetas. Sigue leyendo


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El precio de la prostitución – Jesús Ruiz Mantilla / Ver película Sin tetas no hay paraíso

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Pereira (Colombia). 420.000 habitantes. Muchas niñas, adolescentes y mujeres viven de la prostitución. Ellas y sus familias. Esta historia cuenta cómo el precio de la carne, y de la vida, se convierte en un motor económico de la ciudad. Sólo unos ‘ángeles’ con rostro de ONG las pueden sacar del infierno.

En Pereira, las maniquíes se hacen la cirugía estética. Algunas parecen hasta que nacen así. Transformadas. Llegan con ella de fábrica. Te miran desde los escaparates con el escote hinchado como un globo y los ojos de plástico limpio, embotadas en un vaquero ajustado que les marca las nalgas respingonas. Allí la sensualidad es un gen. Una impronta. Como algunos delitos a los que les ha empujado el destino. Sigue leyendo