Templo de Eros

Encuentro con el cuerpo y sus símbolos

El placer erótico de un buen baño – Andrés de Luna

Deja un comentario

 

placer erotico de un baño

El baño conserva su carácter sensual, que lo mismo está en las prácticas romanas que en el hedonismo árabe. Cómo negar el carácter erótico a los templarium, piscinas de agua tibia cubiertas con pétalos de rosa que servían para el deleite común de hombres y mujeres, quienes acudían a las termas para disfrutar de un chapuzón exento de pudores. El único pero estaba en que los primeros en llegar eran afortunados, pues a las seis de la mañana el agua era un líquido transparente que al paso de las horas se enturbiaba con la mugre de los otros visitantes. La mayoría ignoraba estas condiciones antihigiénicas y se entregaba al retozo de las aguas.

Federico Fellini en El satiricón (1968) reprodujo una escena en los baños romanos. Las más famosas eran las termas de Caracalla, donde un buen número de barrigones y panzudas celebraban los ritos acuáticos de la sensualidad húmeda, que despierta los sentidos y abre la piel a las caricias leves y profundas.

También los romanos encontraron sitios destinados al recreo del baño. Uno de estos lugares de privilegio fue la Gruta Azul, en las cercanías de la isla de Capri; ahí existe una maravilla natural que debe visitarse para levantar el ánimo. La célebre gruta carece de piso, por lo cual el azul de mar se proyecta en las paredes de esta formación rocosa que semeja una bóveda.

El espectáculo es increíble en los mediodías veraniegos: un tono índigo colma ese espacio de singular frescura. Más de un emperador romano llegó a este enclave paradisiaco y se dio a la tarea de convidar a un séquito de damas y caballeros que gustaran de la orgía y del baño. Unos se lanzaban al mar desde las rocas, otros reposaban y comían uvas o tomaban un vaso de vino; era posible tomar con los dedos una empanada de rosas y vísceras de ave para preparar los poderes de la virilidad o encauzar los impulsos de la genitalidad femenina. Al final aquello era un delirio de placeres compartidos, el único requisito era la resistencia.

Por otro lado, María Jesús Rubiera, en su libro La arquitectura en la literatura árabe: datos para una estática del placer, establece que “el oasis debe ser el principio del jardín árabe, el oasis que ofrece al beduino el placer estático del claroscuro, al presentarse como una mancha negra en el luminoso horizonte, y luego, cuando se acoge bajo sus palmeras colmará el resto de sus sentidos con la frescura de su sombra, con el agua de su manantial, recogida en una charca tranquila como un espejo, o sonora y fluyente en riachuelos o en rudimentarias acequias que nacen de su fuente”. En el Corán se lee un párrafo altamente significativo: “A los que creen y hacen obras buenas, les haremos entrar en jardines, debajo de los cuales fluirán ríos, eternamente para ellos; tendrán en ellos esposas purificadas”.

El baño público era parte de las tradiciones árabes. Los ciudadanos acudían para recibir una buena dosis de relajamiento, ya que en esos sitios el vapor y las piscinas daban un toque de placidez que suspendía los agobios de la vida cotidiana. El tiempo parecía detenerse en esos remansos de paz. Era habitual que el placer se diera de forma totalizadora, por un lado las caricias sensuales del agua y por otra las de quienes con sus manos hacían crecer las virilidades. La prostitución imperaba en estos baños de lujo singular. Muchachos y muchachas daban masaje y homenajeaban el sentido de la vida de quienes pudieran pagarles por el tributo que recibían. Ya se sabe que la idea viril que tienen los árabes dista mucho del que se tiene en Occidente, por ello elegir a un núbil para sodomizarlo era perfectamente lógico, lo mismo que tentalear los pechos de una joven o besar el ojo anal de su trasero. Las prácticas estaban a la altura de las circunstancias y todo dependía de las características del cliente. Una ventaja higiénica era que las pupilas y los ganímedes de los baños estaban permanen-temente aseados. Habría que recordar el “Debate sobre las excelencias de los dos sexos”, un texto de Las mil y una noches donde se hace énfasis en la bisexualidad de la cultura islámica.

Al-Maqqari hace la descripción de unos baños que conoció en Bagdad, en uno de los cuartos descubre una imágenes lúbricas: “El dibujo era bellísimo y formaba diferentes figuras que realizaban el acto sexual, de manera que cuando alguien las veía, sentía que se despertaban sus apetitos. El encargado me dijo: ‘Esto se ha hecho siguiendo las instrucciones de mi amo para que cuando alguien lo mire y vea lo que hacen unos con otros, se despierten sus apetitos y desee urgentemente copular con su amado’. Esta habitación estaba aislada del resto, estaba reservada para este fin. En el centro de la habitación había una pila de mármol estriado que tenía un conducto de agua en el centro que poseía dos grifos, uno de agua fría y otro de agua caliente. A la derecha y a la izquierda había dos columnas de cristal tallado sobre las que había dos pebeteros de perfume y aloe”.

El baño tiene una historia azarosa. Era práctica poco frecuente aún en el XIX. Los médicos y anatomistas lo consideraban inapropiado para las jóvenes menstruantes, por lo que el baño de tina ocasional, una vez cada diez o 14 días, fue un principio de higiene en el siglo pasado en la Europa moderna. En los pueblos la dosis era el baño mensual. Alain Corbin, en El perfume o el miasma anota que “hundirse en el agua constituye un riesgo calculado, del que importa modular duración, temperatura y periodicidad, según el sexo, la edad, el temperamento, el estado de salud y la estación; el baño no constituye una vulgar y cotidiana práctica de limpieza: ejerce una acción profunda sobre el organismo entero; contiene las esperanzas de los incipientes psiquiatras y también, en ciertas ocasiones, las de los moralistas; lo que atestigua su ambivalencia; provoca los temores de los ginecólogos”.

Delacroux, en un librito aparecido en 1829, Higiene de las mujeres, dirá que “el baño amenaza la belleza; las mujeres que lo acostumbran en exceso están por lo general descoloridas y su gordura se debe más al empastamiento que al florecer de los tejidos”. Los médicos del XIX estaban empeñados en defender la mugre, se encariñaron con ella y fue la concubina ideal. El doctor P.J: Marie de Saint Ursin, en El amigo de las mujeres, al hablar del baño de las adolescentes encuentra que “la inexperiencia desciende, sonrojándose, y al encontrar la imagen de sus tesoros nuevos en el cristal de las ondas, enrojece todavía más. Cuando titubeando entre las delicias y la voluptuosidad y el honor de la virtud, la joven de tez pálida, labios descoloridos y ojos húmedos de llanto involuntario, busca la soledad y se complace en melancólicas ensoñaciones, es cuando un baño caliente prolongado enerva las causas de ese orgasmo erótico que abate las fuerzas de esa criatura privilegiada de la naturaleza”.

Las prevenciones del XIX han sido borradas y la ducha es fuente infinita de potencialidades eróticas: el jabón junto con la esponja talla, restriega y produce un cierto cosquilleo que terminará por acelerar los latidos cardiacos y la humedad femenina se confundirá con el agua de la regadera. La lubricidad durante el baño es asunto de delicias compartidas. Por ello, uno de los rituales contemporáneos consiste en bañarse juntos, en pareja, los amantes, de esa manera el placer continúa y los deleites se multiplican. Eros está en todas partes y su poder radica en ocultarse o hacerse invisible para reaparecer cuando menos se le espera. ¿Se quiere dar un regaderazo o preparamos la tina?

Anuncios

Autor: giovaretino

Antropología y Sociología han sido mis campos profesionales y el saber que ha ocupado una buena parte de mi vida. Este blog está dedicado al cuerpo y sus símbolos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s