Templo de Eros

Encuentro con el cuerpo y sus símbolos

Lou Andreas-Salomé: La Dandy Masculina – Benjamin Malik

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Existen personajes en la historia que han logrado convertirse en códigos de la sexualidad, tal es el caso de Lou Andreas-Salomé, mejor conocida por haber sido la mujer que cautivo y rompió el corazón de Nietzsche.

Las dos emociones que casi todos los hombres sentían en presencia de Lou eran confusión y excitación; las sensaciones esenciales para cualquier tipo de seducción. A la gente le embriagaba su extraña mezcla de masculinidad y femenidad; era hermosa, con una sonrisa radiante y una actitud digna y sugestiva, pero su independencia y naturaleza analítica la hacían parecer singularmente masculina. Esta ambiguedad se expresaba en sus ojos, a momentos coquetos e inquisitivos. La confusión era lo que mantenía interesados a los hombres: Lou rebasaba cualquier estereotipo. La excitación emanaba de su capacidad para remover deseos reprimidos. Era totalmente anticonformista, e intimar con ella suponía romper con todo tipo de tabú. Su masculinidad hacía que sus relaciones tuvieran cierto tipo de atracción homosexual; su vena un tanto cruel y dominante podía incitar ansias masoquistas, como lo hizo en Nietzsche. Lou irradiaba una sexualidad prohibída. Su poderoso efecto en los hombres –las obsesiones perennes, los suicidios (hubo varios), los periodos de intensa creatividad, las descripciones de ella como vampiro o demonio– dan fe de las obscuras profundidades de la psique que ella era capaz de alcanzar y perturbar.

En la década de 1870, el pastor Henrik Gillot fue el niño mimado de la Intelligentsiya de San Petersburgo. Era joven, guapo e instruído en filosofía y literatura. Muchas mujeres estaban locas por él y acudían en masa a sus sermones sólo para verlo. Tiempo después en 1878, conoció a una mujer que cambió su vida. Se llamaba Lou von Salomé (conocida después como Lou Andreas-Salomé) y tenía 17 años, él 42.

Lou era bonita, con radiantes ojos azules, había leído mucho y se interesaba en los más graves asuntos filosóficos y religiosos. Su pasión, inteligencia y sensibilidad a las ideas fascinaron a Gillot. Cuando ella entraba para sus acostumbradas conversaciones en su oficina, el cuarto se iluminaba. Quizá ella le coqueteara, a la inconsciente forma de una chica de su edad, pero cuando Gillot cayó rendido a su enamoramiento y le pidió matrimonio, Lou se horrorizó.

El confundido sermonista nunca pudo olvidarla, y fue el primero de una larga lista de hombres famosos en caer víctima de un frustrado y perenne amor obsesivo por ella.

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En 1882, el filósofo alemán Friedrich Nietzsche vagaba solo por Italia. En Génova recibió una carta de su amigo Paul Rée, filósofo prusiano al que admiraba, en la que éste le contaba de sus diálogos en Roma con una notable chica rusa, Lou von Salomé. Ella estaba ahí de vacaciones con su mamá; Rée había paseado por la ciudad con ella y había tenido muchas conversaciones sobre Dios, de las que se dio cuenta que las ideas de Lou eran muy similares a las de Nietzsche, y cuando Rée le dijo que el famoso filósofo era su amigo, ella insistió en invitarlo a unírseles. En cartas posteriores, Rée describió lo misteriosamente cautivadora que era Lou, y lo ansiosa que estaba por conocer a Nietzsche. El filósofo partió pronto para Roma.

Cuando Nietzsche finalmente conoció a Lou, se quedó atónito. Ella tenía los ojos más hermosos que él hubiera visto jamás, y en la primera de sus largas conversaciones con ella, esos ojos brillaban con tal intensidad que él no pudo menos que sentir que había algo erótico en esa emoción. Pero también él se autoengañó: Lou mantuvo distancia y no respondía a sus cumplidos. Días después ella le leyó un poema de su autoría y él lloró; las ideas de la existencia eran muy parecidas a las suyas. Tras decidir aprovechar el momento, Nietzsche le propuso matrimonio (Ignoraba que Rée también lo había hecho) pero Lou declinó. Le interesaba la vida, la filosofía y la aventura, no el matrimonio, pero Nietzsche no se rindió y siguió cortejeandola. En una excursión al lago Orta con Rée, Lou y su mamá, él logró estar a solas con Lou, con quien subió al Monte Sacro mientras los demás esperaban. Todo indica que el paisaje y las palabras de Nietzsche tuvieron el apasionado efecto esperado; en una carta subsecuente a ella, él describió ese paseo como “el sueño más hermoso de mi vida”. Ya era un hombre poseído; no podía pensar más que en casarse con Lou y tenerla solo para él.

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Meses después, Lou visitó a Nietzsche en Alemania. Dieron largos paseos juntos y pasaron noches enteras hablando de filosofía. Ella era el reflejo de sus pensamientos más profundos, una anticipación de sus ideas sobre religión. Pero cuando él le propuso una vez más matrimonio, ella lo tachó de convencional; Nietzsche había compuesto una defensa filosófica del superhombre, el individuo por encima de la moral ordinaria, pero Lou era por naturaleza mucho menos convencional que él. Su firme e instransigente actitud no hizo más que intensificar la fascinación de ella sobre él, tanto como su resabio de crueldad. Cuando Lou al fin lo abandonó, dejando en claro que no tenía la menor intención de casarse con él, Nietzsche quedó devastado. Como antídoto contra su dolor, escribió Así hablaba Zaratustra, libro lleno de sublimado erotismo y hondamente inspirdo en sus conversaciones con ella. Desde entonces, Lou sería conocida en toda Europa como la mujer que había roto el corazón de Nietzsche.

Lou Andreas-Salomé se mudó a Berlin. Pronto, los principales intelectuales de esa ciudad caían bajo el hechizo de su independencia y espíritu libre. Los dramaturgos Gerhart Hauptmann y Franz Wedekind fueron víctimas de su embrujo; en 1897, el gran poeta austriaco Rainer Maria Rilke se enamoró de ella. Para entonces ya gozaba de amplio prestigio y era un novelista de renombre. Esto influyó sin duda en la seducción de Rilke, pero a él la atrajo de igual forma, la suerte de energía erotico-masculina que encontraba en ella. Rilke tenía entonces 22 y ella 36. Él le escribía cartas y poemas, la seguía a todas partes e inició con ella un idílio que duraría varios años. Ella corrigió su poesía, impuso disciplina en sus versos demasiado románticos, y le inspiró ideas para nuevos poemas. Pero censuraba que dependiera tan infantilmente de ella, que fuera tan débil. Incapaz de soportar cualquier clase de debilidad, finalmente lo dejó. Consumido por su recuerdo, Rilke siguó asediandola durante mucho tiempo. En 1926 rogó a sus doctores en su lecho de muerte: “Pregunten a Lou qué me pasa. Sólo ella lo sabe”.

Un hombre escribió de Lou Andreas-Salomé: “Había algo aterrador en su proximidad. Lo miraba a uno con sus radiantes ojos azules y le decía: La recepción del semen es para mí el colmo del éxtasis. Tenía un apetito insaciable de él. Era absolutamente amoral, un vampiro”. El psicoterapeuta sueco Poul Bjerre, una de sus conquistas posteriores, escribió: “Creo que Nietzsche estaba en lo cierto cuando dijo que Lou era una mala mujer. Mala, no obstante en el sentido goethiano: mal que produce bien. Quizá haya destruido vidas y matrimonios, pero su presencia era excitante.”

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Rainer Marí-Rilke, Lou Andreas-Salomé y amigos

Ahora que escribo de Lou Andreas-Salomé me veo reflejado en su historia, muchos de nosotros hemos tenido la oportunidad de enamorarnos de un código como lo era ella, ese arquetipo que se repite en diferentes recipientes en las que la clave de su poder se encuentra en su ambigüedad y su naturaleza indomable. Es preciso comprender que mujeres como ella vienen al mundo a inspirar, no a ser atrapadas; el sufrimiento que causaba era por el constante deseo de sus parejas por intentar encadenarla, cuando debieron entender que la provocación no era meramente sexual sino totalmente creativa.

Benjamin Malik Fecha: 08/08/2013

(Con Info de: “The Art of Seduction” Robert Greene)

– See more at: http://avantsex.com/lou-andreas-salome-la-dandy-masculina/#sthash.VrlMSnVp.dpufhttp://avantsex.com/lou-andreas-salome-la-dandy-masculina/

Oración a la vida (Gebet an das Leben) Letra: Lou Salomé, Música: Nietzsche

Subido el 26 sep. 2010

Las imágenes son tomadas de la película “El día que Nietzsche lloró” de Pinchas Perry. La traducción es de Andrés Sánchez Pascual.

https://www.youtube.com/watch?v=K8n6hQ1PHIg

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Autor: giovaretino

Antropología y Sociología han sido mis campos profesionales y el saber que ha ocupado una buena parte de mi vida. Este blog está dedicado al cuerpo y sus símbolos.

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