Templo de Eros

Encuentro con el cuerpo y sus símbolos

Deseo y erotismo en Michel Onfray – descargar libro

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Me interesa realizar una lectura, un análisis y un mapa conceptual de las ideas centrales de Michel Onfray en Teoría del cuerpo enamorado (2002), texto en el cual el filósofo propone una genealogía del deseo disímil de la lectura tradicional -de Platón a Freud- anclada en el mito del andrógino y la falta como constitutivas.
Fisiología, no mitología. Michel Onfray señala en el prefacio: “la fisiología manda, la cultura sigue”. El proyecto de la vida filosófica tiene y necesita también de una erótica -tuvo su ética, estética, política, dietética-, que aquí se articula en tres partes: 1) genealogía del deseo -deseo como falta vs. deseo como exceso-, 2) lógica del placer -ahorro vs. gasto-, 3) teoría de las disposiciones -el instinto gregario, la familia vs. el contrato del soltero. La erótica que Onfray denomina solar está anclada en las siguientes hipótesis: 1) el deseo es exceso que pulsa por salir, 2) el placer es gasto que se dispensa, 3) la disposición es el contrato de solteros y pares libres. En el marco del proyecto de deconstrucción del ideal ascético, reproductor, productivista y consumista, Onfray plantea una erótica donde los cuerpos estén libres del funcionalismo social y productor. Un eros ligero, un cuerpo libertario y libertino. Otra codificación y linaje que enfrentará al platonismo que nos lleva a la neurosis perpetua.

El mito del Andrógino: origen de la neurosis.
 Aristófanes expone en El Banquete de Platón el mito de un animal esférico -como un círculo- que reunía en si al hombre y la mujer. Animal valiente y fiero que desafía a los dioses y por ello Zeus lo castiga partiéndolo al medio, en mitades iguales -el ombligo es un rastro, una marca de la escisión. Mito amoroso que plantea a la cópula como el remedio de la unidad perdida: las mitades se sacian en la fusión libidinal. Esta genealogía platónica del deseo que se expande al cristianismo, el idealismo y el amor romántico -y en las representaciones de las películas de Hollywood- se apoya en tres pilares: 

1) el deseo es falta, es una energía que reconquista la unidad perdida y une hombre y mujer. Lectura que también condena toda otra forma de relación sexual entre los cuerpos -homosexuales, bisexuales, transexuales, etc.,

2) la pareja es la forma por antonomasia de la unidad recobrada, condenando al deseo a su desaparición y reduciendo a la mujer a madre, 3) la división de dos formas de sexualidad: el sexo como pura materia, visto de modo sucio e impío, y el amor sentimental y romántico: carne y espíritu. 

Esta constelación: falta – pareja – sexo vs. amor articulada a través del mito de la otra mitad perdida y luego en la codificación católica del matrimonio aprisionan la energía sexual y la domestican. Onfray señala: ciñen el desborde erótico en marcos ascéticos y sus lamentables consecuencias: el matrimonio, la neurosis familiar, la hipocresía y el engaño, la monogamia, la líbido melancólica, la misoginia, el adulterio. Este encorsetamiento en términos de pareja, paternidad, monosexualidad, será contrapuesto, a través de la teoría del libertinaje solar, que Michel Onfray sistematizará en tres ámbitos:
1) El deseo es exceso que se desborda -no falta ni carencia. El filósofo no piensa el deseo desde la mitología o la religión, sino desde la fisiología, la anatomía y la filosofía. El deseo procede de la dinámica fisiológica y la inmanencia de los cuerpos. No hay Afrodita alada sino Venus con falo. Son los filósofos atomistas -Leucipo y Demócrito- quiénes nos hacen ver -contrariamente a Platón- que el deseo es algo material y físico: el orgasmo.

La eyaculación del enamorado y del onanista son iguales, señala Onfray. El deseo proviene de la necesidad de una pura operación física. El deseo, entonces, es el exceso que pugna por salir del cuerpo, no una “falta” que debe ser cubierta. Para terminar con ese desequilibrio adviene el orgasmo. Se goza del placer del otro porqué lo desencadenamos, pero no gozamos el placer del otro. A partir de los atomistas y los epicúreos latinos -Catulo, Propercio, Tíbulo, Ovidio, Horacio, Petronio- Onfray hace un elogio de los placeres eróticos simples, producto de la voluptuosidad ligera, de modo desculpabilizado y libre. Efectivamente, son los mismos filósofos cínicos y latinos quiénes celebraban los burdeles, las prostitutas y las mujeres ligeras, así como el onanismo libre y público.

2) El placer es gasto -no satisfacción efímera de una falta. “Eva inventa la filosofía porqué desafía a dios”, dice Onfray. De allí, la misoginia tan propia del judeocristianismo. La mujer es el mal por su condición libertaria y liberadora: su sed de conocimiento. Se la condena a la virginidad, la castidad y la renuncia a su erotismo para reducirla a madre. Casarse implica anularse a sí mismo. El libertinaje solar y afirmativo de la vida de Onfray, propone un feminismo interesante y original. Volviendo a los epicúreos latinos –El arte de amar de Ovidio- pero también Filodemo de Gadara y Lucrecio, plantea la total igualdad entre hombres y mujeres -así como el derecho de la mujer a la cosmética, el perfume, el arreglo, la seducción, como forma de libertad y uso de su cuerpo. Contra el erotismo nocturno y no igualitario -la mujer como esclava o madre o virgen-, una erótica desculpabilizada.

3) La soltería como disposición -no la reducción al matrimonio. La figura animal del erizo soltero le sirve a Michel Onfray para ilustrar la autonomía -el no tener hijos es una forma de evitar la dependencia y conservar la autarquía. El contrato entre hombres y mujeres iguales -o parejas del mismo sexo-, es reivindicado junto a las virtudes opuestas al deseo platonizante: soltería, juego, feminismo, contrato, bisexualidad, poligamia, esterilidad. Parejas abiertas o fieles -con o sin convivencia-, amistades con derechos, onanismo, sexo tarifado, son formas viables de una vivencia sana, alegre, vital, inmanente y libertina de la erótica de Onfray.
Finalmente, la erótica que Michel Onfray postula, entonces, tendrá cuatro ámbitos: 1) lo real es atómico: deseo es exceso que pulsa por salir, 2) el vitalismo es necesario: un hedonismo lúdico, 3) lo negativo es conjurable: evitar y rechazar el dolor de las neurosis y la dependencia, 4) el placer es realizable: el contrato libertino entre pares iguales.

http://ldflounge.blogspot.com/

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Autor: giovaretino

Antropología y Sociología han sido mis campos profesionales y el saber que ha ocupado una buena parte de mi vida. Este blog está dedicado al cuerpo y sus símbolos.

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