Templo de Eros

Encuentro con el cuerpo y sus símbolos

Una reflexión sobre las investigaciones de Foucault del cuerpo y del poder – Fabián Andrés Montúa

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  1. Introducción

    Michel Foucault, caracterizado por ser el explorador de archivos históricos de los cuales se apoya para expresar sus ideas acerca de cómo el cuerpo fue involucrado con la violencia, la sexualidad, la locura, la prisión, el saber y poder. Obras como Vigilar y Castigar, la Verdad y las Formas Jurídicas, la Historia de la Locura, la Microfísica del Poder, revelan la práctica “arqueológica” de sus investigaciones, la búsqueda de los rastros, las huellas que permiten la construcción de una historia que des-cubre los ocultamientos. Sus investigaciones retornan al cuerpo como “origen del origen” del poder y cuanto que tal como objeto de múltiples estrategias de disciplinamiento. En sus indagaciones, el cuerpo se ha visto imbuido en relaciones de poder y de dominación; el cuerpo ha sido supliciado, torturado, desmembrado, en fin, le sucedió a lo largo de la historia toda una cantidad de acontecimientos, se ha visto subordinado a minuciosos dispositivos y disciplinas que lo cercan, lo marcan, le imponen unos signos, se ve sometido a una sociedad disciplinaria la cual, emplea técnicas y procedimientos para formar individuos. Esta formación se origina desde el hogar, el colegio y el trabajo; lugares donde se tenían vigiladas a las personas y se les podía hacer un seguimiento o evaluación de todos sus movimientos.

    Foucault en sus escritos hace aflorar un ámbito de investigaciones que efectivamente habían permanecido inexplorado, antes de que él se ocupase del mismo: el de las relaciones de poder en cuyo interior se ejercen todas las formas y prácticas sociales, en las cuales el cuerpo entra a formar parte de una “anatomía política”.

    En el texto vigilar y castigar, el poder forma parte de la existencia del hombre, ya que es necesario y está presente en cualquier manifestación humana: en las relaciones laborales, en el mundo de la ciencia, la lectura, el matrimonio, en el sexo, arte y discurso como tal.

    A partir del presente trabajo se pretende reflexionar acerca de la construcción del cuerpo por medio de la disciplina y sus manifestaciones, igualmente como las apreciaciones de Foucault acerca de la vigilancia, control y corrección son empleadas actualmente, enajenando nuestra conducta ante la sociedad y determinando como el poder es aplicado como punto de condensación de las diferentes redes.

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  1. El cuerpo y el Poder

    La relación Cuerpo-poder, es una relación importante en el planteamiento filosófico de Michel Foucault. Dicha relación que se torna intrínseca, representa en este autor una de sus tesis fundamentales en su concepción del poder.

    Para Foucault, el cuerpo se encuentra sumergido en un campo político en donde establece relaciones con otros cuerpos, relaciones que reciben el nombre de “Relaciones de poder”.

“Pero el cuerpo está también directamente inmerso en un campo político; las relaciones de poder operan sobre él una presa inmediata; lo cercan, lo marcan, lo doman, lo someten a suplicio, lo fuerzan a unos trabajos, lo obligan a unas ceremonias, exigen de él unos signos”.1

    El cuerpo está imbuido en las relaciones de poder, no puede escapar a ellas, solo puede actuar dentro de las relaciones de poder, se podría llegar a decir que el cuerpo se convierte en una presa inmediata del poder en sus múltiples dimensiones, desempeñándose como autor principal de las relaciones de poder.

    Para Foucault, el cuerpo desde lo más individual representa un pequeño poder, el cual lo denomina como micro-poder; este micro-poder entra en relación con otros micropoderes, los cuales se manifiestan en diversos campos, como por ejemplo: en el campo social, económico, político, religioso, cultural entre otros. De tales relaciones de los micropoderes, resulta la creación de normas, contratos, convenios, acuerdos, formas de propiedad, en fin, diversas relaciones que involucran al cuerpo.

    El cuerpo ha sido utilizado como objeto y blanco de poder; objeto en el sentido que ha sido visto y valorado como instrumento productivo, exigiendo algunos ejercicios y maniobras para tal fin, y como blanco de poder, porque se ha visto inmerso en un campo político, el cual lo rodea en relaciones de dominio y sumisión. El cuerpo se encuentra involucrado como principal autor de las relaciones de poder, como las establecidas en el seno de un hogar, en donde se observa las relaciones de poder de los padres hacia los hijos y de éstos hacia los padres mismos; En esa misma dinámica tenemos al Jefe y al obrero y viceversa; al profesor y al estudiante y viceversa.

    El cuerpo se encuentra en una sociedad que ha limitado el espacio para moverse, ha organizado el área, trazando fronteras para demarcar su territorio y así tener el control de él, para conservarlo siempre localizado, vigilado para mantener efectivamente la estructura de lo que Foucault considera es una “sociedad disciplinaria”, cuya norma de rendimiento está trazada por la observación del cuerpo. En efecto, en “Vigilar y Castigar” demuestra como el “panoptismo” propio de la arquitectura carcelaria no solamente opera en ese espacio para observar los movimientos de los presos desde cualquier ángulo sino que fundamentalmente el panoptismo es una arquitectura de control social que se reproduce no solo en la planta de producción sino en una progresiva cuadriculación y compartimentación de los espacios sociales.

    En efecto, la disposición de los lugares al interior de la planta de producción capitalista devela el campo de observación sobre los operarios cuyo máximo rendimiento estará marcado por la introducción de la banda “taylorista” que somete el cuerpo a los tiempos y ritmos de la banda, por esta vía la “economía del poder” encuentra la forma para disminuir al punto cero los “tiempos muertos” del obrero al interior de la planta”.

    Como se puede apreciar, la estrecha relación entre poder-cuerpo es innegable y constituye, como anteriormente lo mencioné, en una de las tesis fundamentales de Michel Foucault: “el poder no está por fuera del hombre”. El poder se encuentra en el hombre mismo, en su existencia como tal, no está por fuera de él, no es algo externo que lo domina o subyuga, no es algo que el hombre tenga que padecer “pasivamente” como puede llegar a pensarse e incluso muchos pensadores así lo afirman. En tal sentido, para Foucault en el análisis del poder, no puede ser encasillado dentro de las valoraciones de “lo bueno y lo malo”, porque el poder para el autor, se delinea como una extensa red de relaciones, en donde el hombre es actor principal, pues su papel fundamental será padecer o ejercer poder. Eso es lo que Foucault nos quiere decir cuando afirma que “el cuerpo está también directamente inmerso en un campo político”.

    El filósofo francés dedica un gran esfuerzo, a través de sus investigaciones, en descubrir la intrincada relación cuerpo-poder. En la obra Vigilar y Castigar, el autor expone todo un saber sobre el cuerpo expresado en técnicas que fueron apareciendo en el estudio de la historia de la vigilancia y el castigo en épocas anteriores al desarrollo capitalista.

“Es decir que puede existir un “saber” del cuerpo que no es exactamente la ciencia de su funcionamiento, y un dominio de sus fuerzas que es más que la capacidad de vencerlas: este saber y este dominio constituyen lo que podría llamarse la tecnología política del cuerpo” 2

    La tecnología política del cuerpo a lo que se refiere es a ese saber del cuerpo en su inseparable relación con el poder, es el compendio de situaciones presentadas en las relaciones de poder, y de las que ya había mencionado, el cuerpo es el principal protagonista.

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2.1. El cuerpo objeto de poder

    En un tipo de análisis podemos decir que en nuestras sociedades, el cuerpo es manipulado desde la infancia por que nos imponen un nombre: Carlos, José, Maria etc., unas creencias (litúrgicas), una educación (preescolar, primaria, secundaria, universidad etc.), nos incluyen en un estado político, al cual tenemos que someternos a su gobierno y leyes; siendo así como en la sociedad, donde se debe cumplir y acatar unas reglas, en la familia en la cual se educa a través de la disciplina para ser una persona de bien. En la calle donde es manipulado de acuerdo con su cultura (latina, americana etc.), es formado según los valores, es educado con el propósito que adquiera un saber y un poder para desenvolverse estratégicamente en las diferentes relaciones. El individuo es constantemente evaluado y corregido por otros que ejercen el poder.

    Pero lo que dice Michel Foucault, va mucho más allá de las anteriores apreciaciones:

“Este poder, por otra parte, no se aplica pura y simplemente como una obligación o una prohibición, a quienes “no lo tienen”; los invade, pasa por ellos; se apoya sobre ellos, del mismo modo que ellos mismos, en su lucha contra él, se apoyan a su vez en las presas que ejerce sobre ellos”.3

    El concepto de poder para Foucault no se queda en la distinción de “quienes lo tienen” y de los que “no lo tienen; porque como él muy bien lo explica, el poder no es una propiedad, es decir, no es algo de la exclusividad de una persona o de un grupo determinado. No podemos, al hacer un análisis minucioso, responsabilizar a una sociedad de: “que nos incluye en un estado político, del cual tenemos que someternos a su gobierno y sus leyes”, precisamente porque cada uno nosotros formamos parte de esa sociedad, y lo que ahí ocurra depende de nosotros mismos, dicho de otra forma: “somos responsables por acción u omisión”. El poder pasa por nosotros, nos invade, nos toca, somos objeto del poder, y es nuestro deber participar de esas relaciones de poder, así sea para “dejar hacer o deshacer”.

En teoría política, este planteamiento es muy importante porque replantea la identificación del poder con la prohibición, la obligación, el rechazo, la represión, lo oculto y lo negativo; involucrando al mismo hombre en la responsabilidad de esa aceptación de aquello que se prohíbe u obliga. Tenemos pues que el poder no está en ningún momento por fuera del cuerpo, por fuera del hombre, es más, es responsabilidad ineludible del hombre en el ejercicio del poder. El considerar el poder como algo externo al hombre mismo, es un gran problema para el desarrollo de un sistema político democrático por ejemplo, permitir que las decisiones de toda índole se nos impongan desde afuera sin opción a participar de ellas. Tal consideración va en detrimento de una verdadera democracia participativa, y lo que se hace es sustituirla por una democracia representativa. Este tipo de pensamiento es aún vigente, tal vez por una fuerte carga ideológica del cristianismo y por un desarrollo político de la época feudal, en donde la creencia de un ser superior y de su voluntad, determinan el destino del hombre. Hoy en día, millones de colombianos abstencionistas, dejan que unos pocos decidan el destino político de nuestro país, y si este fenómeno político lo estudiáramos teniendo en cuenta a Michel Foucault, diríamos que es tan responsable aquella minoría que dirige este país como también lo es aquella gran franja de abstencionistas que así lo permite.

    La relación cuerpo-poder es tan intrincada que así pretendamos analizar los dos elementos por separado, siempre llegaremos a dicha relación. Algunos estudiosos de Foucault se inclinan no por el poder, sino por el tema de la construcción del sujeto, pero finalmente terminan afirmando: “el problema de fondo de la constitución del sujeto está en el poder”. La construcción del sujeto, en el pensamiento Foucaultiano, está atravesada por la disposición del sujeto respecto al poder.

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2.2. El cuerpo y la microfísica del poder

“Pienso que no hay un poder sino que, dentro de una sociedad, existen relaciones de poder extraordinariamente numerosas y múltiples, colocadas en diferentes niveles, apoyándose unas sobre las otras y cuestionándose mutuamente”.4

    Según Foucault, para analizar el poder, debemos dejar de pensar que existe un poder absoluto, sino, que existen diversas relaciones de poder, por ejemplo: entre un hombre y una mujer, las necesidades y requerimientos a satisfacer pueden partir desde lo físico y lo psicológico entre muchos otros; las decisiones tomadas por esta pareja pueden darse por una mayor influencia por parte del caballero o en el caso contrario por cuenta de la dama; mediante consenso de las dos partes, o por influencia de terceros, es decir, la relación de dicha pareja se encuentra sustentada según como se manifiesten las distintas relaciones de poder tanto al interior como al exterior de la pareja en mención. Así mismo es el caso del patrón y el empleado, las relaciones que se establecen tienen un componente laboral, las cuales poseen unos intereses a satisfacer de ambos lados, y para conseguirlos pueden actuar sin violencia y sin causarle daño al otro, o por el contrario, pueden presentarse en situaciones violentas y de máxima tensión. Para Foucault, el poder depende de la interacción de las distintas relaciones que se gestan en las prácticas sociales. No es un poder absoluto, es la microfísica del poder; es el poder fraccionado en lo más microscópico, Foucault da mucha importancia al estudio del poder en su parte microscópica, porque es ahí donde se va consolidando las relaciones de poder “visibles”, por decirlo de alguna manera. El estudio del poder en Michel Foucault, es comparable con el conocimiento que sobre el cuerpo, la ciencia médica ha adquirido, por ejemplo, en un comienzo el hombre empezó a obtener conocimiento del cuerpo de sus partes más visibles: cabeza, tronco y extremidades; más adelante, se entró en mayor profundidad identificando diferentes sistemas: sistema óseo, muscular, nervioso, respiratorio, circulatorio etc., y los avances han continuado hasta el punto de ver, lo que a simple vista no se ve como lo es, toda la información a nivel celular y del código genético.

Factores tan importantes, que inciden en la complejidad de un cuerpo, hasta tal punto de obligar a la medicina tradicional a aceptar que “no existen enfermedades, sino enfermos”, porque hasta la enfermedad misma depende de cómo se relacione con el cuerpo. Y lo que Foucault ha hecho en sus investigaciones sobre el poder, es precisamente eso, analizarlo muy minuciosamente hasta su parte más microfísica, en todas sus relaciones, principalmente la que establece con el cuerpo.

“Se trata de coger al poder en sus extremidades, en sus confines últimos, allí donde se vuelve capilar, de asirlo en sus formas e instituciones más regionales, más locales.”5

    En ese esfuerzo por estudiar el poder en su parte microfísica, lo que se evidencia a mi manera de ver, es el papel fundamental que tiene el hombre en la construcción de las sociedades, en las decisiones que esta tome, porque en últimas, dichas disposiciones pueden afectar nocivamente la construcción del individuo, y por tal motivo éste puede ser profundamente individual desde lo colectivo.

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2.3. El cuerpo humano

    Para Foucault, el cuerpo entra en una dinámica del poder, constituyéndose en un pequeño poder dentro de la “microfísica del poder”. El cuerpo entra en un sin número de movimientos corporales, actos, tácticas, estrategias, simbolismos, maniobras, las cuales implementa al interior de las distintas relaciones que establece con los demás cuerpos o micropoderes. Este conocimiento del cuerpo es lo que Foucault denomina: “La tecnología política del cuerpo”.

“El cuerpo humano entra en un mecanismo de poder que lo explora, lo desarticula y lo recompone. Una “anatomía política”, que es igualmente una “mecánica del poder” está naciendo; define cómo se puede hacer presa en el cuerpo de los demás, no simplemente para que ellos hagan lo que se desea, sino para que operen como quiere, con las técnicas, según la rapidez y la eficacia que se determina. La disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos ‘dóciles'”. 6

    El cuerpo humano con todas sus debilidades y fortaleza se ha visto involucrado a lo largo de la historia, en innumerables conflictos y acontecimientos de carácter étnicos, religiosos, culturales, económicos y políticos; ha sido protagonista de guerras como lo fueron la primera y la segunda guerra mundial, de acontecimientos imborrables tales como la revolución industrial, los descubrimientos científicos, en fin, todo un sin numero de eventos. Todos ellos desarrollándose en la estructura política o en esa “mecánica del poder” que hasta la fecha ha predominado en todas las actividades humanas.

    En esa mecánica del poder se desenvuelve la obra de Michel Foucault, Vigilar y Castigar; en ella se muestra la profunda investigación que el autor realizó sobre el cuerpo y el poder; ahí se expone ampliamente la metamorfosis que sufrió “el acto de castigar” en contra de aquellos seres humanos que violan la ley. En un comienzo el castigo se realizaba con una fuerte agresión física sobre el cuerpo del infractor, hasta ocasionarle lentamente la muerte, se hacía en un acto ceremonial y público, con el objetivo de generar escarmiento en la sociedad y así mismo, demostrar que existía un poder más fuerte que podía castigar. Este espectáculo grotesco poco a poco fue cambiando, el castigo horroroso sobre el cuerpo fue disminuyendo, o mejor aún, se fue refinando y tecnificando el arte de castigar, al mismo tiempo que se universalizó.

“Disminuir su costo económico y político aumentando su eficacia y multiplicando sus circuitos. En suma, constituir una nueva economía y una nueva tecnología del poder de castigar: tales son, sin duda, las razones de ser esenciales de la reforma penal del siglo XVIII. 7

    En esa dinámica, las torturas y las penas de muerte dan vía libre a la aparición de las prisiones, la observación o vigilancia y a las disciplinas. Estos nuevos mecanismos de vigilancia y castigo lo que buscan en el fondo es la demostración de poder; poder de castigar a aquellos que desacatan la norma establecida, solo que ahora se hace de una forma más sutil y logrando la aceptación de una sociedad que legitima ese poder de castigar. Estos mecanismos se convierten en todo un saber que tiene como fin “cómo se puede hacer presa en el cuerpo de los demás”, para crear cuerpos que operen con técnica, rapidez y eficiencia. “la disciplina fabrica así cuerpos sometidos y ejercitados, cuerpos ‘dóciles'”.

    El cuerpo humano, es visto por Foucault, desde una anatomía política o una dinámica del poder, y dentro de este campo se encuentra inscrita “la nueva tecnología del poder de castigar”.Es indudable que el cuerpo sigue siendo campo de batalla de las relaciones de poder, en las relaciones de fuerza, en las tecnologías de control, en las estrategias y tácticas de poder que con el tiempo penetran en los cuerpos.

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  1. La Disciplina

    En el mundo encontramos diversidad de poblaciones con rasgos físicos variados, con distintas formas de comportamiento y con diferentes dominios del conocimiento; todos ellos han sido formados con cierta disciplina en los hogares, base de formación de la sociedad y en donde se trata de inculcar principios “positivos”, valores y el sentido del respeto hacia sí mismo, hacia el otro y hacia la naturaleza misma. El colegio sitio de educación para la diversidad, donde se aprende a través de la disyuntiva entre el castigo y la recompensa. En la prisión, la disciplina actúa de diferentes maneras ya no es la tortura contra el cuerpo sino la búsqueda por mejorar y encausar al hombre por medio de mecanismos de vigilancia que advierten a los individuos a aprender a comportarse. Estos son lugares donde se ejerce un sistema de castigo, control y vigilancia sobre los individuos, el cual rige desde el desarrollo del cuerpo formándolo en todo el proceso de crecimiento, moldeándolo hasta tal punto que se ve obligado a realizar diferentes tipos de actividades cotidianas, que contribuyen con su formación.

“A estos métodos que permiten el control minucioso de las operaciones del cuerpo, que garantizan la sujeción constante de sus fuerzas y les imponen una relación de docilidad-utilidad, es a lo que se puede llamar ‘disciplinas'”.8

    Obtener hombres que sean dóciles, es decir fáciles de conducir, fáciles para dejarse enseñar, ése es el objetivo de las disciplinas. Un ejemplo claro es el soldado, como producto de la implementación de una disciplina, en este caso la disciplina militar: es un hombre con un porte vigoroso debido a que ha sido formado y ejercitado con una rutina diaria de ejercicios, con una actitud de valentía frente al peligro, su oficio idóneo es estar siempre listo para el combate, pues para ello se le ha entrenado; debe mantenerse siempre erguido, despierto, alineado y dócil hacia sus superiores, quienes siempre están pendientes evaluando todos sus movimientos que sean coordinados y disciplinados.

“La disciplina aumenta las fuerzas del cuerpo (en términos económicos de utilidad) y disminuye esas mismas fuerzas (en términos políticos de obediencia). En una palabra: disocia el poder del cuerpo; de una parte, hace de este poder una “aptitud”, una “capacidad” que trata de aumentar, y cambia por otra parte la energía, la potencia que de ello podría resultar, y la convierte en una relación de sujeción estricta. 9

    Personalmente pienso que la principal dificultad para analizar el poder y las disciplinas desde adentro y sin dejarse llevar por valoraciones morales, es la razón que Foucault expone en la cita que acabo de anotar. En efecto, un hombre disciplinado es un cuerpo útil y dócil, en términos económicos, pero en términos políticos, es un hombre que ha cedido su capacidad de poder a la voluntad de otros. Deja de ser un hombre autónomo para ser heterónomo, hablando en términos Kantianos. Por esta razón, se reafirma una vez más la relación indisoluble entre cuerpo-poder como lo vimos anteriormente, así mismo se llega a la conclusión que “el problema de fondo de la constitución del sujeto está en el poder”. De igual forma, se ha visto el poder afectado por esta apreciación, y en ese sentido al poder sólo se lo mira como algo negativo que prohíbe y reprime. Entonces tenemos que el aporte de Foucault es muy valioso en tanto analiza el poder sin dejarse influenciar por los prejuicios que sobre este concepto existen.

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3.1. La Sociedad Disciplinaria

“…yo llamo sociedad disciplinaria por oposición a las sociedades estrictamente penales que conocíamos anteriormente. Es la edad del control social”.10

    La sociedad disciplinaria, nace precisamente en el momento en que los regímenes penales implementaron unas tácticas, unas estrategias en la aplicación de la pena. A finales del siglo XVIII y a comienzos del siglo XIX, el castigo se volvió más sutil y se le dio mayor importancia a la vigilancia y observación de los individuos, a todo lo que realizaban o iban a realizar.

“toda la penalidad del siglo XIX pasa a ser un control, no tanto sobre si lo que hacen los individuos está de acuerdo o no con la ley sino más bien al nivel de lo que pueden hacer, son capaces de hacer, están dispuestos a hacer o están a punto de hacer”.11

    El cuerpo se ha visto enmarcado bajo numerosas disciplinas que ha impuesto la sociedad, la finalidad es lograr un determinado comportamiento, encasillándolo de acuerdo a los espacios donde se desenvuelve (casa, trabajo, escuela, supermercados, salas de cine, etc.).

    El sujeto está limitado en su movilidad, debido a que ha perdido la libertad por estar vigilado constantemente, en consecuencia a ello su expresión corporal y desarrollo mental se ha visto coartado, en cierto modo, la necesidad de sentir y pensar libremente. Si manifiesta sus ideales será etiquetado y enajenado de sus derechos, el sujeto será cercado o encerrado en una prisión material o simbólica, es decir puede ir a una cárcel o a un hospital siquiátrica, o simplemente será aislado y censurado por una sociedad que constantemente lo está observando. Pero es necesario aclarar que la sociedad y el poder no se pueden seguir viendo desde afuera, y en tal sentido, ese cuerpo que es censurado sufre una especie de autocensura, porque el cuerpo no es totalmente ajeno a lo censurado por la sociedad disciplinaria. Podríamos decir que ahora somos nosotros mismos los que nos observamos en todo momento, hasta en lo más íntimo. En nuestra sociedad, muchas personas se cuidan de contratar en sus empresas a personas que han sido condenadas, sindicadas o simplemente se ha tejido la sospecha de estar vinculado a la ejecución de un delito. Entonces no es tanto que una sociedad desde afuera coarte la libertad, sino que nosotros mismos estamos sirviendo de mecanismos de vigilancia de la sociedad en la que nos encontramos. Popularmente la gente dice: “dime con quién andas y te diré quien eres”, nada mas prejuicioso de este dicho, es un juicio aligerado y sin ningún acervo probatorio. No me cabe en la cabeza de que si yo comparto o sostengo conversación con un vicioso, me encasillen como vicioso; o si me relaciono con un guerrillero, luego entonces soy guerrillero; o si me encuentro con un policía, entonces soy policía; o con un gay, entonces también soy gay¡¡ Imaginémonos entonces hasta donde ha llegado la sociedad disciplinaria, que ahora es “años luz” frente a la sociedad estrictamente penal anterior al siglo XIX.

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3.2. La Disciplina como Tipo de Poder

“La “disciplina” no puede identificarse ni con una institución ni con un aparato. Es un tipo de poder, una modalidad para ejercerlo, implicando todo un conjunto de instrumentos, de técnicas, de procedimientos, de niveles de aplicación, de metas; es una “Física” o una “anatomía” del poder, una tecnología”.12

    La disciplina es considerada como un tipo de poder, que se practica sobre los cuerpos formándolos con técnicas rigurosas como la vigilancia, la sanción, el examen, las cuales son aplicadas desde distintas instituciones, esto implica todo un conjunto de discursos donde a la persona se le enseña qué debe pensar y cómo debe actuar, de esta forma se está controlando y seleccionando individuos, con el objetivo de conjurar poderes. Pero lo que Foucault advierte es que la disciplina no es de exclusividad de una institución, ni mucho menos de ella misma, es una forma de ejercer poder, por ese motivo la disciplina la ubica dentro de una “anatomía del poder”.

    La disciplina forma individuos, los orienta hacia el conocimiento de sí mismo, para determinar sus potencialidades y poder así desenvolverse y obtener beneficios de su medio. La disciplina se transforma en una técnica que particulariza el poder y en cuanto que tal al individuo para luego colocarlo en una esfera de circulación. Es por eso que la disciplina es una forma de ejercer poder, de incidir en las relaciones de poder.

    La disciplina es empleada como tipo de poder para guiar a los cuerpos, inculcándoles una manera de actuar ante diversas situaciones, siendo así que el niño percibe influencias de todo lo que le rodea (televisión, radio etc.), tanto positivo como negativo, conocimiento que posteriormente se refleja en sus relaciones personales, laborales y sociales. En el proceso de formación el sujeto adquiere autonomía, poder y un saber, el que emplea para interrelacionarse con la sociedad.

    El cuerpo humano en todo momento esta involucrado en un sistema disciplinario que se ve reflejado permanentemente, en el hogar, en la universidad, un hospital, la prisión o en cualquier lugar donde exista relaciones de poder y sistemas de control; a lo largo de su formación se ve sometido a una especie de laboratorio de poder que lo forma, lo instruye en la casa o en la escuela, lugares donde el individuo es evaluado constantemente y confrontado con las normas que rigen en la sociedad.

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3.3. El panóptico un sistema disciplinario

“El panóptico era un sitio en forma de anillo en medio del cual había un patio con una torre en el centro. El anillo estaba dividido en pequeñas celdas que daban al interior y al exterior y en cada una de esas pequeñas celdas había, según los objetivos de la institución, un niño aprendiendo a escribir, un obrero trabajando, un prisionero expiando sus culpas, un loco actualizando su locura, etc. En la torre central había un vigilante y como cada celda daba al mismo tiempo al exterior y al interior, la mirada del vigilante podía atravesar toda la celda, en ella no había ningún punto de sombra y por consiguiente, todo lo que el individuo hacía estaba expuesto a la mirada de un vigilante que observaba…”13

    Para Foucault, el panoptismo y la disciplina están relacionados. El panóptico esta al servicio de la sociedad disciplinaria; una sociedad donde diariamente estamos siendo vigilados, donde enfrentamos poderes y micro-poderes que si actuamos en contra de ellos, o cometemos algún ilícito que atente contra la integridad de las sociedades implantadas, seremos juzgados, castigados y encerrados en una prisión, con el fin de ser educados y corregidos.

    En nuestra cultura somos vigilados y corregidos por nuestros padres o cónyuges; en la oficina por los jefes, en el colegio por las directivas; en hospitales por médicos o enfermeras, en la calle por la fuerza pública y por cámaras de video, en fin, estamos siendo objeto de una constante observación. En las múltiples instituciones o espacios públicos, somos observados por personas destinadas a tal fin. El diseño arquitectónico de las construcciones asume el sistema panóptico para un mayor control de los cuerpos. La distribución espacial que existe al interior de un salón de clase, también adopta el sistema panóptico: El profesor se encuentra situado en la parte de adelante y frente a todos los estudiantes, garantizando el control visual de sus aprendices. Así mismo en la iglesia, en la empresa, en la cárcel, etc.

    El panóptico es un medio específico de las visibilidades que consiste en alinear el espacio arquitectónico de tal modo que los individuos se vean inmersos en una disciplina institucionalizada regida a una visibilidad total de todos sus movimientos.

    La prisión lugar de aislamiento y vigilancia para las personas que han cometido una falta contra la ley, es un recinto que reúne todas las características arquitectónicas del sistema panóptico, las cuales permiten la observación de los cuerpos, es especial por que tiene la capacidad de que un mínimo de personas ejerzan el poder sobre un numero amplio de internos, cuenta con todas las medidas de seguridad para evitar fugas, se apoya en una gran cantidad de sanciones disciplinarias, con un seguimiento del tiempo que obligan a los presos a unas disciplinas diarias como lo es el levantarse a determinada hora, realizar los ejercicios cotidianos, estudiar, trabajar, en fin están pendientes de todos los movimientos de los individuos, ellos son los que se encargan de mantenerlos aislados del espacio moral, psicológico y público.

    El cuerpo en la prisión es corregido, o al menos ese es el objetivo formal, el de transformar y encausar a la buena conducta, se le enseña a trabajar, se le educa con el propósito de cambiar su actitud destructora y malévola. Se dice que el objetivo de las instituciones carcelarias en el mundo occidental era tener el pleno dominio del alma y de la conducta.

“En la conferencia anterior intenté definir el panoptismo que, en mi opinión, es uno de los rasgos característicos de nuestra sociedad: una forma que se ejerce sobre los individuos a la manera de vigilancia individual y continua, como control de castigo y recompensa y como corrección, es decir, como método de formación y transformación de los individuos en función de ciertas normas. Estos tres aspectos del panoptismo -vigilancia, control y corrección- constituyen una dimensión fundamental y característica de las relaciones de poder que existen en nuestra sociedad”.14
Notas

  1. Michel Foucault “Vigilar y castigar” Pág. 32
  2. Michel Foucault “Vigilar y Castigar” Pág. 33
  3. Michel Foucault “Vigilar y Castigar” Pág. 33
  4. Michel Foucault “La Verdad y Las Formas Jurídicas” Pág. 169
  5. Michel Foucault “Microfísica del Poder” Pág. 142
  6. Michel Foucault “Vigilar y Castigar” Pág. 141
  7. Michel Foucault “Vigilar y Castigar” Pág. 93
  8. Michel Foucault “Vigilar y Castigar” Pág. 141
  9. Michel Foucault “Vigilar y Castigar” Pág. 142
  10. Michel Foucault “La Verdad y las Formas Jurídicas” Pág. 98
  11. Michel Foucault “La Verdad y las Formas Jurídicas” Pág. 97
  12. Michel Foucault “Vigilar y Castigar”Pág. 218
  13. Michel Foucault, “La Verdad y Las Formas Jurídicas” Pág. 99
  14. Michel Foucault “La Verdad y las formas Jurídicas” Pág.117

Bibliografía

  • Foucault M. (1978)La verdad y las formas jurídicas. Editorial By Gedisa, Río de Janeiro. Pag.97; 98; 99; 117; 169.
  • ————-. (1998)Vigilar y Castigar. Nacimiento de la prisión. Editorial Siglo veintiuno editores, México D.F. Pag.32; 33; 93; 141; 142; 218.
  • Foucault M. (1992)La microfísica del poder. Editorial Ediciones de la Piqueta. Madrid España. Pag.14
  • Fabián Andrés Montúafamontua@ucauca.edu.co(Colombia) Universidad del Cauca – Popayán

http://www.efdeportes.com/ Revista Digital – Buenos Aires – Año 10 – N° 89 – Octubre de 2005

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Autor: giovaretino

Antropología y Sociología han sido mis campos profesionales y el saber que ha ocupado una buena parte de mi vida. Este blog está dedicado al cuerpo y sus símbolos.

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