Templo de Eros

Encuentro con el cuerpo y sus símbolos

La historia del seductor que dejó de conquistar – Nicolás Bustamante Hernández

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Neil Strauss tumbalocas

En su nuevo libro, el periodista Neil Strauss cuenta por qué se aburrió de ser un ‘tumbalocas’.

El periodista y escritor estadounidense Neil Strauss, autor de ‘El método’, ahora muestra en su libro ‘La verdad’ las medidas que tuvo que tomar para recuperar a su esposa.

En un punto de su vida, Neil Strauss dice que era capaz de tener a cualquier mujer que quisiera, de seducir a modelos, cantantes y todas aquellas que fueran destino recurrente de las miradas masculinas. Strauss era la reencarnación del mismísimo Don Juan y del mismísimo Casanova.

Pero no siempre fue así. Ese momento de gloria llegó tras toda una vida de fracasos con el sexo opuesto. La suya era una vida de tropiezos porque –como el mismo Strauss lo dice– él no era capaz ni de acercarse a una mujer, de arriesgarse a indagar si sería aprobado o rechazado tras el intento. Aunque las deseaba más que a nada, las mujeres eran un imposible para él.

Así fue hasta el 2005, cuando Strauss era conocido por ser un periodista que repartía su tiempo entre las asignaciones que le hacían desde medios como ‘Esquire’, ‘Playboy’, ‘Rolling Stone’ y ‘The New York Times’, en las que escribía sobre música y cultura pop.

Pero fue un trabajo para el prestigioso diario neoyorquino lo que cambiaría la vida de Strauss. Entonces de 35 años, a este oriundo de Chicago le pidieron que escribiera sobre las comunidades secretas de seductores que existían en Estados Unidos, grupos de hombres que se contactaban por internet para compartir consejos de conquista y, en ocasiones, encontrarse para ponerlos en práctica. También hacían seminarios que eran dictados por los denominados artistas de la seducción (‘pickup artists’ o PUA, por sus siglas). No satisfecho con despachar la historia en unas cuantas páginas, Strauss decidió seguir adelante y publicar el libro que, a la postre, lo lanzó al estrellato: ‘The Game’, traducido al español como ‘El método’, en el que narra sus aventuras en el interior de estas comunidades.

La fama no le llegó en forma de premios o en alabanzas por su calidad narrativa. No. Aunque el libro alcanzó la categoría de ‘best seller’ en ‘The New York Times’ –ha vendido más de 5 millones de copias hasta la fecha–, lo que más llamó la atención de los lectores fue la metamorfosis de Strauss capítulo tras capítulo, a medida que aprendía las técnicas de sus objetos de observación e iba dejando de ser un AFC (‘average frustrated chump’, o el típico tonto frustrado, en español) a un PUG (en estas siglas, la letra ‘g’ significa gurú). Neil Strauss era el nuevo gurú de la seducción y en sus letras compartía sus conocimientos a hombres frustrados como él. Strauss se convirtió en el protagonista de su propia historia.

En ‘El método’, Strauss y sus compañeros de ‘levante’ abordan y salen victoriosos de los encuentros con decenas de mujeres. De hecho, en algunos apartes de la historia, en medio de un vocabulario que tiende hacia lo manipulador (esta es una de las principales críticas a su libro, junto con los señalamientos de machista), cuentan cómo conquistan a conejitas Playboy y a famosas como Paris Hilton y Britney Spears.

Todo parecía ir perfecto para este hombre, que en la entrada de su artículo en ‘The New York Times’ se describió como “lejos de atractivo, con una nariz muy grande para mi cara” y con un cuerpo “delgado y palido”. Pero el paraíso le duró poco menos de 10 años.

Strauss acaba de publicar ‘The Truth’ (La verdad), un libro en el que cuenta cómo la vida de ‘tumbalocas’ le valió para internarse en un centro especializado en el tratamiento de las adicciones: su búsqueda constante de sexo lo llevó a engañar a Íngrid, su actual esposa y madre de su hijo, con una amiga de ella en el parqueadero de una iglesia.

Mientras almorzaba en el restaurante de un hotel en Dublín (capital de la República de Irlanda), en donde se encontraba promocionando ‘La verdad’, Strauss recibió la llamada de CARRUSEL para conversar acerca de este nuevo libro, que desde su presentación emula una Biblia, con una portada en imitación de cuero blanco y páginas con el canto dorado. El texto comienza contando cómo para superar su compulsión y recuperar a Íngrid, Strauss tuvo que renunciar al sexo, la masturbación y los pensamientos sexuales por tres meses. Su voz chillona no es la que se esperaría de un experto en seducción.

Neil Strauss tumbalocas 02

 

Strauss junto a Ingrid, su esposa.
No. Quizás solo lo fui durante los dos años de mi vida en los que estaba aprendiendo a hacerlo, mientras escribía ‘El método’. No creo que alguien pueda ser un maestro de la seducción toda la vida; eso me parecería patético. Si se llega a ese punto lo describiría más como una adicción. Si lo que se necesita es conquistar mujeres nuevas todo el tiempo, puedo garantizarle que esa será una vida infeliz.¿Todavía es un artista de la seducción?

¿Usted sufrió esa adicción?

No. Diría que hay diferentes puntos en la vida en los que uno enfrenta desafíos. Un punto en mi vida era conocer mujeres, entonces escribí ‘El método’ y conocí a los maestros de la seducción; en otro punto el reto era ser autosuficiente, ser un hombre, entonces escribí ‘Emergencia’ (libro sobre técnicas de supervivencia ante situaciones extremas). Y la siguiente etapa ha sido tener una relación y construir una familia, que es ‘La verdad’. Para mí, los tres libros encajan juntos, son guías para diferentes etapas de la vida.

¿Qué ocurre con el resto de artistas de la seducción… cree que ellos no pueden renunciar a su estilo de vida?

Yo diría que el 95 por ciento de los hombres que conocí solo querían no estar solos y conocer una pareja. Solo unos pocos eran patológicos y podrían hacerlo por toda su vida. Si esto se hace por 10, 20, 30 o 40 años, claro que se puede pensar que se trata de un problema mental.

¿Qué es ‘La verdad’?

Básicamente es una respuesta a las preguntas difíciles que me hago sobre las relaciones. Cosas como: ¿cómo saber quién es la persona correcta? ¿Puedes quedarte con esa persona para toda la vida? ¿Es normal la monogamia? ¿Cómo se crece en pareja sin indiferencia ni resentimiento?

¿Cómo fue el proceso para escribirlo?

Mientras que normalmente escribir un libro me toma un año o dos, este me tomó cinco años, lo que lo hace el más difícil que he escrito y también el más personal.

¿Qué pasó en su vida para que decidiera escribirlo?

Ninguna de mis relaciones estaba funcionando y siempre le echaba la culpa del fracaso a la otra persona. Entonces, conocí a alguien a quien amaba y a quien no podía culpar; no estaba viendo que era yo quien arruinaba las relaciones, quien no estaba funcionando. Tenía que saber por qué si quería tener una familia no era capaz de encontrar con quién hacerlo. Muchos de mis libros son sobre el miedo: ‘El método’ es sobre el miedo al sexo opuesto; ‘Emergencia’ es sobre el miedo a la muerte, y ‘La verdad’, sobre el temor a la intimidad, al amor y al matrimonio.

Pero también tuvo que ver el hecho de haber engañado a su esposa con una amiga de ella…

Me sentí horrible por eso, porque lastimé a alguien a quien quería, porque no era capaz de ver que el sexo no era más importante que el futuro con mi pareja. Eso me llevó a ingresar a un centro de rehabilitación por adicción al sexo. Necesitaba saber por qué el sexo era tan importante para mí. Ahí fue donde empezó ese viaje para darme cuenta de que ese era el punto de quiebre y cambiar. Cuando se traiciona a alguien, no es suficiente pedir perdón y decir que no volverás a hacerlo. Supe que hay fuerzas secretas, que no conocemos, de las que no somos conscientes y que operan en nosotros como demonios que van sentados en el asiento del piloto de nuestras vidas.

Deme un ejemplo de esos demonios…

Hay una palabra en inglés que es ‘enmeshments’ que no es muy conocida, pero que dice que nuestra relación con nuestros padres determina cómo serán nuestras relaciones amorosas. Entonces, si los padres eran asfixiantes, controladores, ansiosos o depresivos, tan pronto como se tenga una pareja, uno se va a replegar, porque es sobrecogedor, porque el amor en vez de ser algo sorprendente se vuelve opresivo.

¿Espera con este libro el mismo éxito que con ‘El Método’?

En este momento no pienso en eso, solo espero que le llegue a las personas que lo necesitan, que están teniendo problemas con sus relaciones, a aquellos que quieren conocer a otras personas o que están saliendo con las personas no indicadas, para que entiendan el patrón en el que están y puedan cambiarlo.

En ‘El Método’, el periodista se convierte en el protagonista de la historia. ¿En este nuevo libro debemos esperar un discurso más personal y menos profesional?

Sí. No creo que porque se sea periodista para un medio también se lo sea cada vez que se escribe. Cuando escribo trato de hacerlo lo más naturalmente posible y fiel a la realidad. Yo catalogaría este libro como unas memorias.

Pero también es un libro de superación personal…

Absolutamente. Es una historia de transformación.

Hay quienes pensarán que este libro es una estrategia para relanzar su carrera como escritor…

No lo entendería porque, obviamente, yo no pasaría cinco años escribiendo un libro con ese fin. Soy consciente de que no se puede controlar lo que la gente piense y hacer las cosas por la aprobación del público sería lo mismo que ser un artista de la seducción; mientras la gente puede decir lo que quiera, yo seguiré dándole a mi vida el rumbo que quiero. La respuesta fácil es lean el libro, sabrán que es una historia personal, profunda y feliz. Como periodista sé que buscar la aceptación pública es imposible, nunca se consigue. Es lo último en lo que estoy interesado.

¿Qué opinan los artistas de la seducción de su nueva vida?

Pienso que muchos de ellos también están listos para esta siguiente etapa. Es como si todos nosotros estuviéramos madurando juntos. Creía que recibiría negativismo de parte de ellos, pero no ha sido así. Creo que lo han entendido.

Hablando de seductores, ¿cuál es la diferencia entre un seductor natural y alguien que debe aprender técnicas específicas para lograr el mismo objetivo?

Creo que la diferencia es la forma como, desde pequeños, se les enseña a las personas a socializar; quienes necesitan aprenderlo, a menudo, es porque tienen cierto tipo de padres, que eran muy críticos, obsesionados con un alto desempeño y esto genera muchas dudas sobre sí mismas en las personas.

¿Tiene miedo de recaer, cree que es posible?

Puedo garantizar que no. Anoche estuvo coqueteándome una reina de belleza y no fue ni siquiera un desafío; todo estuvo bien. Hace unos años este sí que habría sido un problema.

¿Cómo fue la situación?

Nos conocimos en un evento y fue muy directa toda la noche. Al final me preguntó si quería pasar la noche con ella. Yo le conté a mi esposa y a los dos nos pareció chistoso. En el pasado de seguro me habría ido con ella y luego habría encontrado alguna justificación para el engaño. La diferencia entre antes y ahora es que ahora puedo escoger, antes no. Un amigo me preguntó una vez: ¿qué prefieres, placer en el corto plazo o felicidad en el largo? Yo tomé la segunda opción.

¿Cómo se construye la confianza con alguien como usted, que fue un artista de la seducción, un hombre que decía ser capaz de seducir a cualquier mujer?

En primer lugar, creo que ese alguien que esté conmigo debe ser una persona muy segura. Creo que el reto para mi pareja, más que ser un maestro de la seducción, es lidiar con el engaño, porque es fácil ganar la confianza, lo realmente difícil es recuperarla, pues esto requiere mucho trabajo, el cual me dio la mejor recompensa de mi vida. En realidad creo que al haber dejado la necesidad de sexo para satisfacer mi autoestima, soy una persona mucho más feliz y el amor que siento por Íngrid es mucho más fuerte que lo que una noche loca puede darme.

¿Le es difícil recordar y hablar de su pasado?

No, es fácil, porque se trata solo de recuerdos de una vida en la que he tratado de hacer lo mejor en todo momento. Aparte de engañar a Íngrid, no me arrepiento de nada de lo que hice.

¿De nada…?

No. Todo lo que pasó fue consensuado y quienes estuvimos ahí nos divertíamos. Muchas de esas personas todavía son mis amigos y forman parte de mi vida. No creo que salir a conocer personas sea algo malo; gracias a esto es que la población mundial sobrevive. Lo que sí sé es que mucho de lo que hice entonces no lo haría ahora.

¿Cómo se siente cuando los hombres se acercan a pedirle consejo?

Siempre me gusta dárselos si creo que eso les puede ayudar en sus vidas. En mi caso, las comunidades de la seducción fueron lo mejor que me pudo pasar, porque aprendí que puedo cambiar, que podía ser una mejor persona. Quizás tuve que pasar por el lado oscuro para llegar a la luz, pero sin lo que aprendí allí no lo habría logrado, y por eso estoy muy agradecido. No obstante, conozco casos de personas a las que las comunidades les han arruinado la vida.

¿Qué fue lo más importante que aprendió de los artistas de la seducción?

Que hay reglas y procesos en la forma como la gente se comunica e interactúa, que pueden ser aprendidas y aplicadas, que no se trata solo de suerte, sino de una habilidad. Pero lo más importante para mí fue que no tenía la obligación de aceptarme, sino que podía transformarme y cambiar lo que era.

¿Considera que todavía tiene autoridad para hablar de conquista?

Ya no estoy interesado en involucrarme en algo que tenga que ver con manipulación. Soy feliz de enseñar a la gente a entender el mundo, y a entenderse a sí misma y el mundo que se lleva adentro; a conocer el origen de la pena y el miedo que nos impide hablarle a alguien, las mecánicas que nos hacen operar, en vez de las mecánicas que hacen operar el sexo. Es un mejor empleo del tiempo, porque el sexo es algo de una noche, algo que no va a durar para siempre.

¿Se le han olvidado las técnicas de seducción?

No, para nada. Una vez que uno las conoce y las aplica no se olvidan. Sería tan difícil como olvidar escribir.

¿Qué piensa de Tinder y de otras ‘apps’ que están transformando las citas?

Es todo lo mismo, solo es gente conociéndose, no importa si es en persona, por un computador o un celular. En todas se necesita tener las mismas cualidades. De hecho, los creadores de Tinder fueron muy influenciados por ‘El método’, y lo sé porque uno de sus creadores me contactó para decirme que leyó el libro y que quería implementar sus principios en la aplicación, para empezar el proceso de conquista cuando ya las dos personas saben que se atraen mutuamente.

Usted era un PUA. ¿Qué siglas lo describen ahora?

No sé si hay unas siglas para esto. No sé la respuesta.

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ

| 19 de noviembre de 2015

nicbus@eltiempo.com

Twitter: @nicolasb23

http://www.eltiempo.com/carrusel/neil-strauss-entrevista-con-el-escritor-de-el-metodo/16434713

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Autor: giovaretino

Antropología y Sociología han sido mis campos profesionales y el saber que ha ocupado una buena parte de mi vida. Este blog está dedicado al cuerpo y sus símbolos.

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