Templo de Eros

Encuentro con el cuerpo y sus símbolos

A una señora bonita – Héctor J. Cediel

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señora bonita

Hay palabras que brotan de las imágenes que nos impactan, de un delirio del alma, o de un desvarío quimérico de los sentimientos. Los textos hermosos brotan del corazón, o simplemente son suspiros del frenesí. Estos surgen prodigiosamente como algo fantástico en una tarde lluviosa, gramosa, gris y triste. Las imágenes que rescato de los recuerdos, me reafirman que en el amor, todo debe ser real y verdadero. No basta ser soñador, ni fantasear para crear versos imaginativos. Un amante debe esculpir imágenes a partir de esos recuerdos, que serán cariátides que sostendrán su espíritu, cuando todo se confunda en el olvido.

Estos textos nacen como un suspiro del corazón, impactado por la belleza, el porte y la beldad de una mujer madura; ya que él ve una ninfa, una hermosa sílfide, que puede desaparecer como una visión en cualquier momento y para siempre. ¡Adiós, Señora Bonita!. Son más que unas breves palabras. Ella no volvió a ser la misma. ¡Estoy viva! ¡Gusto!-pensó-y comenzó a andar como si el Sol, solo brillara para ella. A veces bastan unas pocas palabras, una brizna de ilusión, para que sintamos y veamos diferente a la vida. No fueron palabras de simple gentileza; fueron palabras con gallardía y con fuego en el ímpetu, porque había fuerza vital en ellas. El corazón se llenó de fosforescencia; y el cuerpo, la sonrisa y el espíritu, de tersura, resplandor y brillantez… ¿Por qué me entienden tan pocos y te gusto, tanto a ti?  Si vivimos absolutamente de acuerdo en todo, caeremos en el hastío y pronto en el esplín de los sentimientos. Vivimos lo blanco y lo negro; lo positivo y lo negativo de todo. El fastidio y la repugnancia se conocen en el fondo de la caldera del demonio. Hay amores que empalagan, si nos hartamos como si no hubiesen mañanas.

La palabra amante no tiene ningún sentido, si uno de los dos se siente infeliz. Infortunado siempre será un amor no correspondido, y desdichado el iluso que vivirá la desleal felonía de la traición. Extraño los infernales oasis urbanos, donde nos citamos los amantes a ensoñar instantes de pasión, mientras el tiempo teje las inmisericordes redes. No es perturbador el sueño de la inocencia, ni excitar por indisponer los sentidos; es desasosegar al espíritu y desenredar a los sentimientos. No hay que encizañar en vano nuestras huellas, ni infamarnos en vano. Si no puedes dibujar con pasión un corazón, es que no estás enamorada; nuestros pasos estarán endiablados y demoníacos serán nuestros pensamientos. El bien y el mal son absolutamente relativos y el daño maléfico dependerá del silencio. Todo lo que se haga o se diga, será infértil, si solo ama uno de los dos. Un corazón enamorado cuando se pinta, late sobre el papel. A veces tenemos que chocar contra la razón, para que nuestro amor llegue a algo. Otras veces debemos romper esquemas o estereotipos, para que nuestros sentimientos se expresen como un grito. ¿Se puede imaginar el fuego de las calderas del averno, que vive el adúltero, el traidor, el pérfido?

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A una señora bonita

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Autor: giovaretino

Antropología y Sociología han sido mis campos profesionales y el saber que ha ocupado una buena parte de mi vida. Este blog está dedicado al cuerpo y sus símbolos.

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